La respiración cada vez más agitada de la lámpara a kerosene palidecía la alargada habitación exigiendo que se le bombee aire para resplandecer los enlucidos de yeso de las paredes, tan entretenido estaba Mesías como yo, escuchando los mímicos alegatos del tío Edver que se distrajo por completo, pero sin apurarse y encorvándose la cogió de su base semiesférica y le inyectó aire con su bombín inserto, estirando la cara como pretendiendo alejar de sus ojos el humo del cigarrillo ducal que se balanceaba en sus labios. Sobre el mostrador meno…
Embriagados adolescentes, caminan entre tumbas del oscuro cementerio coronguino, buscando una cruz de madera, para cumplir con el desafío juvenil lanzado. "Clavar un sombrero sobre ella". Las oscuras sombras de la frígida media noche andina, propicia para que los irreverentes atrevidos. Después de trepar las paredes del campo santo avanzan resueltos, entre los secos arbustos, de olvidadas tumbas. El velo de la débil luz de luna, iluminan las estrechas huellas de los perdidos caminos hacia ellas. Las copas del fuerte licor bara…
De pronto la tranquilidad de la plaza de armas de Corongo, se ve interrumpida por los bulliciosos silbidos de "CACHUPIN" un tipo carismático, palomilla, parlanchin, lo que se le podría llamar acriollado, buscaba al grupo de amigos con los que solía reunirse siempre para hacer hora en las apacibles noches coronguinas. Ya reunidos acordaron tomar unos cuantos vasos de gro, trago bandera de mi querido Corongo, como dicen "coronguino que no ha tomado un vaso de gro no es coronguino". El gro es un trago a base de alc…
Unas copas de gro del espirituoso preparado nocturno a modo de brindis y comentarios de resaltantes aconteceres de la jornada diaria coronguina, es el enlace perfecto para los viejos amigos alrededor del mostrador de expendio de la bodega de la esquina de la calle grande y el puente de calicanto, iluminada con la luz de una sonora lámpara petromax producida por la comprimida presión del aire en su depósito del combustible, escenario pueblerino ideal y que el vapor del agua en escape forzado de la tetera por los fuegos producidos en el fogón d…
Como cualquier ordinario día de quehaceres las cuatro de la mañana es hora de salir de casa con la alforja en el hombro, el fiambre aún caliente y las esperanzas puestas en que la nueva jornada de labores campestre no tenga sobresaltos. Eleizer enrumba a Colcabamba caminando a paso firme la bajada como lo hace desde siempre, en busca de reconstruir el cerco de su chacra que las fuertes lluvias deterioraron en los últimos días y entre sus pensamientos va haciendo un inventario de los materiales que requerirá y no tenga que buscarlos porque le …
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