Han pasado cincuenta años o medio siglo ya de esa fatídica fecha, hoy, que para muchos de los ancashinos de aquellos tiempos seguramente en juventud o adolescencia recuerdan con tristeza, aquel hecho telúrico en el suceso del inicio de sus vidas, que cambiaron para siempre la historia de ellas. Recuerdo aun, que en el amanecer de ese día me despertaron los crujidos de la puerta de madera, golpeada por las corrientes de unos aires inusuales para la época estacional que recorrían la calle grande en el final de ella, que seguramente la encontra…
Había transcurrido varias horas de guardia, asignada, al pelotón de la SOES, de la Comisaria de Alcázar del Rímac en un Operativo de Bloqueo y Saturación en la entrada de la Av. 9 de octubre hacia la Plaza de Acho en control de vehículos de lunas polarizadas tareas asignadas con frecuencia por aquel entonces al personal policial, cuando al promediar la seis de la tarde sin mayores novedades resaltantes que informar a la superioridad de esa labor de aquel día y según él, esperaba que esta acabase en tranquilidad. De un momento a otro ve asomar…
¿Se puede sentir más dolor en los actuales momentos de vida de la que se siente, día a día, casi, constantemente? Hoy vuelve a llegar otra noticia fatal de algún conocido nuestro que acaba de fallecer arrebatado de la vida, en, una interminable cadena mortal uno tras otro, casi todos los días, casi todas las semanas, casi todo el año que no se detiene ya, en ella. Había hecho referencia las circunstancias en que conocí acá en Lima, a Abad Gonzales, cuando en alguna vez de mi niñez me trajo mi padre a conocer la capital, junto a él. Hace …
La primera vez que vi a Pepe Garay fue en Lima en los primeros años de los 60, había viajado con mi padre a esta ciudad y enterado de la estancia por estos lares de él, y seguramente también del pronto retorno a Corongo, Abad Gonzales y Pepe Garay llegaron a la casa donde nos alojábamos en Magdalena del Mar, en un vehículo pequeño como una Land Rover de la época, a dejar un encargo o encomienda para su hermano Oriol Gonzales en Corongo. Seguramente pregunte quienes eran esos jóvenes a mi Papá pues no recordaba a verlos visto en Corongo y él …
La interminable cabalgata, emprendida desde las primeras horas del día y después de casi finalizar la cansada bajada del estrecho camino de herradura, desembocamos en la entrada de la calle que nos llevara a cruzar hacia el “canto”, acantilado pasaje que bordea la ciudad de Cabana, en el final de un largo viaje desde Corongo y de lento recorrido que atravesó la explanada alto andina del Tuctubamba. La zona frígida ancashina de más de cuatro mil metros de altura con lluvias, truenos y de ponchos de aguas para la lluvia con la cabeza bien cubier…
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